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16/04/2014

EL PEQUEÑO SEÑOR PAUL. Nuevo proyecto para niños a partir de 6 años en el que estamos trabajando.

El pequeño señor Paul.

El texto.

El título del espectáculo es el título del libro, El pequeño señor Paul.

Lo escribe Martin Baltscheit que forma parte de una nueva generación de autores alemanes, y que ha recibido numerosos premios por su obra literaria y como ilustrador. Su web; www.baltscheit.de ; da todos los detalles, y recomendamos su visita.

Conocimos a Martin cuando leímos El zorro que perdió la memoria y ahí nos llamó mucho la atención su manera de hacer hincapié en las cosas que tenemos alrededor. No planteaba ningún suceso extraordinario. Una fábula que habla sobre el alzheimer. Pero traslada al niño un mensaje muy importante y de una manera en la que estamos muy interesados. Después leímos otros títulos suyos o en los que participaba: Mayor dux, La verdad del Elefante, El despertador del sol, y entonces apareció El Pequeño Señor Paul.

En el primer capítulo nos describe una familia cuyos miembros son aficionados a la lectura, y describiendo esa afición nos cuenta la historia del árbol que tienen en el patio; un árbol en el que crecen los libros. Luego nos habla de un Paul adulto. Lo contextualiza en una realidad reconocible; trabaja en una oficina; y sigue con su afición a la lectura, inculcada desde niño, y que ahora comparte con algunos compañeros de trabajo. Es una pasión la de la lectura tan fuerte, obliga a toda la oficina a exigir al autor de un libro leído por todos, un final común. Del retrato del cotidiano de la oficina, sin darnos cuenta nos lleva a la fantasía de un libro mágico. Nos describe más episodios de la vida del señor Paul, por ejemplo el día que llegó a la conclusión de que sería muy buena idea que hubiera hombres fuertes que ayudaran con los días pesados, hasta que descubre que el hombre fuerte que puede con sus días pesados, es él. La fiesta de vuelta de las vacaciones junto a sus vecinos en la que se emborrachó un poco. El puesto en un mercadillo en el que vendía libros para poder pagarse las vacaciones, lo bien que vendió los libros cuando decidió ponerse una peluca rubia que tenía en el desván….

En definitiva, unas cuantas historias cotidianas, que en principio podrían pasarle a cualquier persona, y en las que la resolución de los conflictos de acuerdo a esa peculiar forma de ser del señor Paul, nos cuenta, simplemente, que hay otras maneras de relacionarnos con el mundo.

La puesta en escena.

Arrancamos este proyecto con el objetivo de ilustrar el texto.

Si, a nosotros siempre nos habían dicho en la escuela, que eso de ilustrar lo que uno dice está muy feo en esto del teatro. No ilustramos las palabras decorándolas con gestos evidentes, no. La ilustración en la que pensamos es la que complementa muchos de los libros de literatura infantil (juvenil y de adultos). Esa ilustración que abre otras posibilidades narrativas, que complementa la historia aportando mil detalles, que nos traslada a espacios emocionales en los que la razón no encuentra su razón de ser, y deja paso a las emociones, a la intuición.

Además queremos trabajar esa ilustración con imagen realista. Si el señor Paul es el retrato de cualquiera de nosotros, nos vemos en la obligación de colocarlo en un mundo reconocible. La imagen que buscamos está en las fotos. En las fotos que tenemos guardadas en cajas y cajones. Pedimos a nuestros amigos que nos mandaran fotos de sus viajes. Cuantas más mejor. De muchos fotógrafos diferentes, en los que apareciera gente diferente en paisajes diferentes, y en épocas diferentes, para que todo fuera más o menos igual. Queremos que los decorados en los que se desarrolle la acción sean todos los rincones del planeta. La historia del señor Paul es la de un hombre cualquiera, y puede estar en Madrid, en una librería de Lavapiés, o en la puerta de Brandemburgo, en Lisboa, En Buenos Aires…

Ante esta premisa, aparece la primera dificultad técnica. Si queremos que esas fotos sean los decorados en los que el señor Paul vive sus historias, tenemos que ampliarlas, hacerlas visibles, compartirlas con el espectador.

Nos gusta mucho utilizar el proyector de vídeo, lo reconocemos. Nos permite jugar con la realidad de la imagen, pervertir la relación tradicional con el espectador y tratar de recuperar el sentido mágico. El proyector siempre es la primera posibilidad.

Pero queríamos llevar la premisa de la foto hasta el límite. Queríamos trabajar con la imagen fija. Apareció entonces la idea de trabajar con el proyector de diapositivas. Pedimos uno por el facebook, necesitábamos comprobar como funcionaba, resultó que tenía una calidad de imagen inmejorable. Luego quisimos probar con otros soportes y colocamos el retroproyector y la ampliadora. Teníamos tres soportes de imagen fijos en los que estábamos muy interesados. Nos facilitaban otra idea detrás de la que andábamos: queríamos que la ilustración fuera una composición de varias imágenes. Ahora sabíamos que tendrían además distintas fuentes.

El actor juega. Crea las imágenes, las mezcla con las palabras, manipula; mientras nos cuenta la historia y asume cuando corresponde los personajes; todos esos recursos de imagen, y compone un collage continuamente cambiante.

La última premisa, fue la de hacer un homenaje a los precursores del cine. No exactamente al cine, sino al concepto de la persistencia de las imágenes en la retina, que llevó a la invención de esos artilugios mágicos como el taumatropo, o el zootropo, que nos conectaban con otros elementos clásicos como la linterna mágica, y finalmente con el teatro de sombras.

Los hemos reproducido y jugamos con ellos colocándoles una cámara, y tratando de volver a generar una nueva ilusión, óptica, al menos.

En la esquinita de algunos libros está la cara del señor Paul dibujada, la animamos en directo, y todo el público verá en pocos segundos como el señor Paul se hace mayor

 Seguimos investigando nuestro lenguaje teatral. En el pequeño señor Paul, utilizamos recursos clásicos del teatro de sombras y de títeres. Nos dejamos influenciar por muchas corrientes y tradiciones y tratamos de incorporarlas en nuestra puesta en escena.

Por último, los libros. Los libros tan importantes en la vida del señor Paul serán de vital importancia en la puesta en escena. Será de ellos de donde surjan casi todas las historias.

Proceso de trabajo

Efectivamente, tratamos de alcanzar un digno nivel de manipulación de los títeres y de la palabra.

También trabajamos para construir un efectivo lenguaje visual, con nuestro colage de imágenes fijas. Seguimos recopilando fotografías y diapositivas. Hacemos los moldes del retroproyector para que las imágenes que pintan los decorados se ajusten perfectamente a ellos. Avanzamos en la construcción de las escenas, y de algunos recursos técnicos. Hasta ahora hemos trabajado con imágenes aproximadas y empiezan a llegarnos las imágenes que hemos elegido. Tenemos que aprender a mezclarlas en las tres superficies fijas de proyección, a  jugar con ellas, a medir los tiempos…

Ficha artística

Como en todos los trabajos de Baychimo Teatro, el espectáculo se crea entre todos. Es imposible especificar quién es el director del espectáculo, aunque aquí sea Paloma Leal quién finalmente acaba la discusión. También se lleva las palabras a casa para componerlas a gusto de todos. Tampoco podemos decir que el espacio escénico es de Arturo Ledesma, aunque sea él quién más rato pasa delante del ordenador trabajando las imágenes o poniendo un motorcillo eléctrico al zootropo. Si que se puede decir que Ramón Enríquez es el actor – manipulador. Pero claro en todos los charcos se tiene que meter, como los otros dos… y luego Rosa. Rosa Encinas se trabaja todo el diseño gráfico y echa una mano con el texto, mano a mano con Paloma. Tenemos que decir sinceramente, que es una creación colectiva; es así.

 

Comments

  1. Ricardo Tresillo

    Una pinta que te cagas. La factura del dossier es impecable

    ¿Fecha de estreno, o preestreno?

    Abrazacos.

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